YOU NEVER RETURN THE SAME PERSON:
A STORY OF LEAVING AND COMING HOME 

This interview marks a new chapter in the series. While previous conversations have explored the experiences of people who built lives in Pamplona, away from their countries of origin, this is the first interview with someone who left Spain, lived abroad for many years, and ultimately chose to return. David shares how studying in Ireland and Scotland, living in England, and spending time in Italy broadened his understanding of identity, language, belonging and community. This story shows us an aspect of intercultural exchanges that is often overlooked: returning home can be just as transformative as leaving it.


I met David at the family apartment he shares with his wife and children in Pamplona. A space that reflects all the different stages of their lives, with books in several languages, family photographs and objects that hint at the places they have lived and the people they have met, as well as David's passion for music. A cup of coffee was a must, and then we got started...

David, hola. Bueno, gracias. Antes de arrancar con  tus experiencias, ¿puedes darme una idea de cómo ha sido tu viaje desde que te criaste en España, pasando por vivir en el extranjero y, finalmente, regresar?

Sí, por supuesto. Cuando tenía 18 años, tenía el sueño de estudiar en el extranjero. Quería ver el mundo y tenía la sensación de que todos a mi alrededor ya sabían lo que querían estudiar, excepto yo. Quería ir a Estados Unidos, a San Francisco en concreto, y ver qué se cocía por allí. Y lo hice, pero fue antes de internet, así que no era tan fácil como hoy en día; en realidad fue bastante difícil.

¿Qué cosas fueron difíciles?

Bueno, en primer lugar, encontrar una habitación fue duro. Obviamente, cuando tienes 19 años, no estás acostumbrado a buscar vivienda y simplemente asumí que sería como aquí en España. Ya sabes, compras un periódico, buscas un anuncio y listo, facilísimo. Pero allí era diferente: tenías que registrarte en una agencia, pagar para tener acceso a números de teléfono de propietarios que nunca contestaban. En fin, fue complicado. Además de eso, vivir allí también era muy caro. No había previsto cuánto dinero costaría y, debido a eso, terminé yendo a Irlanda porque era más accesible y tenía contactos.

¿Así que de Estados Unidos directo a Irlanda?

Sí, fui directo a la ciudad de Cork porque tenía una amiga viviendo allí. Empecé a estudiar en la universidad, Italiano y Filosofía. Y ahí fue donde conocí a...

Ah, ya veo, ahí es donde empezó la conexión italiana…

Exacto, ahí fue donde conocí a la que hoy es mi esposa. En 1998, ella era una estudiante de intercambio en University College Cork y yo era miembro de la Sociedad de Estudiantes Internacionales de la universidad. Pasaba mucho tiempo con estudiantes internacionales y así fue como conocí a Tiziana, un viernes por la noche en uno de los eventos que solíamos organizar.

Después de aquel año, muchos de mis amigos de Irlanda se iban al extranjero a estudiar o de vuelta a casa. Pensé que sería una gran experiencia para mí también, así que decidí mudarme a Escocia. Me trasladé a la Universidad de Aberdeen, donde estudié cinco años. Era una universidad fantástica y realmente disfruté mi tiempo allí. Durante esos años, también pasé un año académico en Bolonia como parte del programa Erasmus. Fue una experiencia maravillosa y vivir allí me permitió hablar italiano con fluidez. Al regresar, completé una cualificación de posgrado en educación secundaria para convertirme en profesor en Inglaterra. Luego trabajé como profesor de secundaria en Manchester durante un tiempo.

Sin embargo, para esa etapa ya me había cansado un poco de mudarme tanto. Llegué a un punto en el que tuve que tomar una decisión sobre si quería quedarme en Inglaterra y hacer carrera profesional allá, o regresar a España y hacer algo nuevo.

Así que decidiste regresar a Navarra. ¿De dónde eres exactamente

Nací aquí, en Pamplona.

Pero no regresaste a Pamplona…

No, no lo hice. Regresé a Baztan porque mi madre es vasca de allí, así que volví a nuestro caserío familiar.

¿Por qué elegiste eso en lugar de Pamplona?

Esa es una buena pregunta; mi madre siempre me pregunta lo mismo. Creo que fue un pequeño error de interpretación por mi parte. Yo era muy feliz con la idea de vivir en la campiña inglesa, así que pensé que vivir en el campo aquí en Navarra sería bastante similar. Y fue increíble. Es un lugar hermoso, pero no es como Inglaterra.

Cuéntame, ¿qué aspectos de la campiña inglesa te resultaban atractivos? ¿Y en qué se diferenciaba de Baztan?

En Inglaterra, no importa cuán pequeño sea un pueblo, siempre encontrarás gente internacional. Eso era algo que siempre me ha encantado del Reino Unido e Irlanda: siempre conoces a gente de Italia, Francia, Australia, Estados Unidos o China. Y, junto con una vida muy tranquila, era muy relajado y distendido.

Cuando nos mudamos a Baztan, conocimos a algunos amigos, pero rápidamente nos dimos cuenta de que no existía ese ambiente internacional en absoluto. Estuvo bien durante  un tiempo. Tengo recuerdos muy bonitos de Baztan… Tuvimos dos hijos y allí aprendieron a hablar euskera. Pero después de unos años, empecé a echar de menos un poco de diversidad y gente como nosotros. 

¿Crees también que existía una expectativa por parte de la gente local de que simplemente volverías a encajar automáticamente? ¿Te sentías comprendido cuando hablabas de estas cosas?

La mayoría de la gente probablemente no lo entendía. Como mi madre es de allí, era algo natural elegir volver a ese lugar. Y supongo que pensaban que yo era un poco raro, ya sabes, volver después de todos esos años viajando, estudiando y trabajando en diferentes países. Pero no lo sé… La gente en Baztan es muy orgullosa y, a pesar de tener estudios, muchos de ellos prefieren dejar de lado sus carreras profesionales y hacer otra cosa para poder quedarse en Elizondo, porque les encanta estar allí. O van y vienen al trabajo todos los días para poder vivir allí. Así que supongo que para ellos tenía sentido que yo fuera allí, porque es fantástico, es un lugar bonito y tranquilo.

Existe también un pequeño mito de que la identidad es algo fijo. Para las personas que no se han mudado, su identidad coincide con el lugar geográfico, las personas que conocen y el idioma que hablan. Cuando te vas al extranjero, en realidad te expandes y te conviertes en algo híbrido, ¿verdad? Por lo que volver a encajar puede ser un desafío, incluso cuando regresas a un lugar increíble.

Absolutamente.

Y es algo que tú y otras personas que han experimentado vidas similares pueden entender, pero puede ser difícil transmitir este sentimiento a quienes no lo han vivido por sí mismos. ¿Qué valores o aspectos de tu personalidad han cambiado con el tiempo? ¿Dirías que ya no eres la misma persona de antes?

Me di cuenta de que ya no era la misma persona el primer año que regresé a visitar a mi familia por Navidad. Cada vez que me reunía con mis amigos, sentía que realmente no había pasado nada en sus vidas aquí, mientras que yo tenía tantas cosas en la cabeza, tantas cosas que habían sucedido a lo largo de esos meses. Al regresar finalmente a España, un gran cambio que noté fue la diferencia en la corrección política. Al vivir en el Reino Unido, aprendí que hay ciertas cosas que no se pueden decir. Cuando regresé aquí, me sorprendió cómo la gente se refería a los migrantes de diferentes países, insultándolos o llamándolos por apodos. Me pareció indignante, pero para ellos era (casi) normal.

¿Y dirías que era normal para ti antes de irte?

Antes de irme, Pamplona era un lugar muy diferente. Mi padre era de Cuba y en ese momento lo veían como una especie de "cosa exótica". Es una ciudad provincial pequeña. Mucha gente viene de diferentes pueblos de la zona, y supongo que la inmigración los tomó por sorpresa. Así que imagino que no estaban preparados para ello, no lo sé. Pero ahora hay miles de personas de Cuba y otros países de América Latina aquí. La sociedad era muy diferente en aquel momento, pero yo nunca habría insultado a nadie de ninguna parte.

¿Y cómo demostraban esa falta de preparación?

Por las palabras que usaban para referirse a otras personas que venían de diferentes países, por sus comentarios y la forma en que los veían. La gente parecía reaccionar ante la inmigración, en lugar de entenderla. Porque creo que es más que necesaria la inmigración para mantener el crecimiento vegetativo en positivo.

Eso fue hace unos años. ¿Crees que hoy en día las cosas han cambiado?

Creo que hoy en día las cosas están mejorando en algunos aspectos como la integración de muchas personas migrantes, pero sigue habiendo una polarización muy fuerte que divide la gente. O eres vasco o eres español, de izquierdas o de derechas, de aquí o extranjero. No hay nada intermedio. Existe ese comentario de "Pamplona de toda la vida" que he escuchado tantas veces. Es como si alguien dijera eso, "yo soy de Pamplona de toda la vida", porque puede que tú no lo seas. Es como enfatizar la diferencia de alguna manera. Así que no me gusta cuando lo escucho. Puede que la gente no lo use intencionalmente para alienar a los demás, pero es un comentario que no me gusta.

Lo que ganamos al movernos es la capacidad de ver las cosas desde una perspectiva diferente. No sé si te ha pasado a ti, pero para muchas personas también cambia la relación con su propio país. ¿Así que crees que mirar a España desde fuera ha resaltado de alguna manera cosas que antes no podías ver, ya sean positivas o negativas?

No puedo hablar realmente de todo el país, pero en lo que respecta a Pamplona, yo no sabía cómo era el nivel de vida antes de irme. Al comparar luego con San Francisco, Cork, o incluso Manchester o Aberdeen, me di cuenta de que esta es una ciudad excelente para vivir. El nivel de vida es increíble, está limpia y la criminalidad es muy baja, así que sí, definitivamente cambió mi forma de ver a Pamplona.

Entonces, ahora estás criando a dos hijos en Pamplona, con tu esposa, que es italiana. ¿Cómo se adaptó ella a la vida primero en el País Vasco y luego en Pamplona?

Creo que para mi esposa fue muy duro. Se mudó al Valle de Baztán, donde la gente es muy reservada. No te hablan realmente a menos que sea absolutamente necesario, como una situación de vida o muerte, o a menos que sepan que eres el marido de alguien. Fue difícil para ella, y para mí también, porque estábamos acostumbrados a tener gente en casa todo el tiempo. Nuestros amigos (de Irlanda, Escocia o Inglaterra) simplemente tocaban el timbre y entraban en casa, o te preguntaban si te apetecía tomar una pinta o una taza de té. Eso nunca pasaba en Baztan. Incluso con los buenos amigos, nunca pasaban por casa a ver si estábamos o no… Son diferentes.

¿Se sintió aislada?

Sí, y llegó a un punto en el que dijo: "Tenemos que irnos a otro sitio". Al mismo tiempo estaba agradecida, porque Baztan es un lugar increíble para criar niños hasta cierto punto. Al principio, compramos esta casa en Pamplona y solíamos venir los fines de semana. Cada vez que veníamos aquí, ella estaba feliz de la vida, realmente contenta. Conocer a la gente de la Asociación Italiana Italiruña, a sus estudiantes, tomar unas copas… su vida social se abrió mucho.

También hemos conocido a italianos que están medio amargados aquí en Pamplona porque comparan la vida de aquí con sus vidas en Italia, o con cualquier otra experiencia que hayan tenido… En Pamplona quizás no hay tanta actividad cultural o apertura como en Bolonia o Roma. Pero si vienes de Elizondo, esto es magnífico en cuanto a vida social.

Entonces, ¿cómo mantenéis tú y tu esposa esta mezcla de culturas española e italiana, mientras que también hablas inglés con tus hijos? ¿Es una elección consciente? ¿Hay cosas de su vida diaria que hacen específicamente en un idioma u otro?

Mi esposa y yo somos profesores de inglés, así que hablamos inglés todo muchas horas al día. Cuando tuvimos a Matías, nuestro hijo mayor, pensamos que sería genial darle eso; en muchos sentidos es un regalo poder aprender inglés mientras creces.

Leí bastante sobre la adquisición del lenguaje, cómo sacar adelante una familia políglota, etc y, junto con Tiziana, acordamos que cada uno hablaría un idioma en casa: yo solo hablo inglés y Tiziana solo habla italiano. De esa manera aprenderían esos idiomas a los que, de otro modo, no estarían muy expuestos. Mi madre siempre les habló en euskera y también lo aprendieron en la escuela. Y en cuanto al castellano, todos los demás a su alrededor lo hablan y mi padre les hablaba en español. Así que tuvimos ese equilibrio y funcionó muy bien.

Hacia la época en que mi hijo cumplió 15 años, se cuestionó un poco por qué hablaba inglés en un contexto donde no se habla inglés, supongo que estaba vinculado a su sentido de identidad. Pero sé que ahora entiende el porqué. Cada vez que vamos al Reino Unido, no tiene problemas para comunicarse. Es algo que le gusta.

Ambos sois profesores de inglés y tenéis una escuela que se llama EnglishYA. El idioma es uno de mis puntos de interés, así que tengo curiosidad… ¿Crees que es posible entender verdaderamente una cultura sin aprender su idioma? ¿O al revés?

El idioma es la clave de una cultura, sin duda. Para entender una cultura diferente, necesitas entender también el idioma. Por ejemplo, el inglés es un idioma globalizado que te da acceso a una cultura globalizada, te guste o no. Puedes ser italiano, alemán o español, pero estás expuesto a la cultura estadounidense, a la cultura anglosajona todo el tiempo a través del cine, la música, la cultura popular, etcétera, algo que no ocurre con otros idiomas.

¿Eres capaz de transmitir ese sentimiento a tus estudiantes de inglés? Mientras les enseñas, ¿crees que llegan al punto de darse cuenta de que hablar un idioma diferente les da, o podría potencialmente darles, una perspectiva más amplia?

Bueno, depende del perfil del estudiante. Algunas personas solo quieren un título, un certificado para acceder a un trabajo. Algunos vienen solo para divertirse y socializar, otros para aprender de verdad. Si los estudiantes tienen una mente abierta y están dispuestos a viajar, entonces sí, pueden ver un beneficio más allá de aprender la gramática. Pero la mayoría viene por el idioma, no por la cultura… así que tal vez necesitemos cambiar eso.

Siempre he pensado, por ejemplo, que el inglés de negocios debería enseñarse siempre a la par de la formación intercultural, porque la comunicación intercultural no es solo la capacidad de hablar correctamente. Esa habilidad, por sí sola, no te va a permitir trabajar de manera eficiente en un equipo multicultural o en el extranjero… Y eso me lleva a mi pregunta sobre los estereotipos. ¿Crees que existen ciertos estereotipos o malentendidos que tus estudiantes españoles tienen hacia el mundo angloparlante?

Creo que el 90% de mis estudiantes adultos piensan que los nativos angloparlantes no hacen el esfuerzo por entender lo que estás diciendo. No creo que sea el caso, porque en inglés un ligero cambio en la pronunciación puede cambiar todo el significado de una palabra… Así que trato de explicar eso, por ejemplo, que sheep (oveja) y ship (barco) no son lo mismo, y les doy ejemplos de lo que creen que están diciendo frente a lo que realmente están diciendo.

¿Cómo les explicas a tus estudiantes que aprender el idioma no es solo cuestión de reglas gramaticales, sino también algo que puede terminar cambiando realmente la forma en que ves otras culturas?

Les damos las herramientas, pero a menos que estén dispuestos a irse fuera y experimentarlo por sí mismos, no puedes obligarlos. Siempre trato de animar a mis estudiantes a que vayan a Londres, a Escocia o a Australia, y que conozcan gente.

Bien, entonces aquí viene la pregunta inevitable… ¿Sientes que Pamplona, o Navarra, es tu hogar de la misma manera que lo era antes de irte?

Esto también es curioso. Antes de irme, cuando era adolescente, creo que estaba bastante confundido, pero cuando regresé, volví a una ciudad que me gusta mucho. Creo que la han votado como una de las mejores ciudades de España, y con razón. Es muy cómoda, se está muy bien aquí, por el momento. Cuando vivía aquí con mi madre, para mí Pamplona era simplemente mi ciudad; pero cuando regresé, me di cuenta de que Pamplona es como un pueblo. Así que a veces sí pienso que quizás sea demasiado provincial para mí, pero no importa porque tengo hijos, van a la escuela aquí y son felices. De momento todo va bien.

Pero no sé qué pasará dentro de 10 años. No sé si con el tiempo nos mudaremos o si nos quedaremos aquí siempre en nuestra base y viajaremos todo lo que podamos. No lo sé. En cuanto al hogar, también me siento muy en casa en el sur de Italia cuando vamos de vacaciones todos los años. Son vacaciones, así que no es la vida real, pero cada vez que llego a Calabria, siento que estoy en casa.

¿Dirías que el hogar también tiene que ver con los recuerdos que construyes con las personas que te rodean?

Claro que sí, porque si viviera aquí y no conociera a nadie, sería infeliz. También me encanta mi trabajo porque hago amigos a través de él, y si no tuviera todo eso, no creo que este sería mi sitio.

¿Puedes identificar el momento exacto en que el hogar dejó de ser solo una ubicación geográfica para ti y se convirtió en algo conectado a las personas? ¿Hubo un punto de inflexión?

No puedo precisar cuándo exactamente, pero recuerdo haber tenido esta conversación con mi esposa varias veces. Cuando todavía vivíamos en Baztan y veníamos a la ciudad los fines de semana, recuerdo haberle dicho que no podía identificarme con la gente de aquí, y ese fue un sentimiento muy extraño para mí. O cada vez que regresábamos de Italia, siempre era como un pequeño choque para mi sistema. Hemos tenido este tipo de conversaciones muchas veces.

Entonces, ¿sería justo decir que tu identidad se ha expandido con el tiempo? ¿Que se ha vuelto más compleja y que, de alguna manera, choca con tu yo del pasado?

Sí, mi identidad ciertamente ha cambiado. Nací aquí y crecí aquí, y en ese aspecto no mucho ha cambiado. Pero tengo cantidad de riqueza en lo que se refiere a vivencias en países diferentes, y siento que he absorbido mucho más que solo un idiomas diversos. También creo que otra especie de expansión se debe a que mi otra mitad es italiana. Aunque yo no soy italiano, ahora tengo una comprensión de la cultura italiana que no tenía antes.

Muchas personas dudan a la hora de salir de su zona de confort cultural, o simplemente no están interesadas. ¿Qué les dirías para ayudarles a entender que adoptar experiencias interculturales, aunque a veces sea un desafío, es enriquecedor en muchos sentidos?

Les diría que siempre ganas algo de cada experiencia nueva, así que obviamente vale la pena intentarlo. Al conocer a una variedad de personas, llegas a comprender que tu punto de vista, tu centro de gravedad, tu forma de entender la sociedad, no es lo único que existe. Y esto es muy importante, porque cuando se trata de analizar problemas, o cualquier cosa en realidad, ahora tienes en cuenta algo no solo tu propia experiencia sino la de los demás. Aprendes muchísimas cosas, realmente te abre la mente. Y eso es lo que espero para mis hijos: que cuando crezcan, se den cuenta de que todos los idiomas, viajes y experiencias que tuvieron les ayudaron a ver el mundo de una manera diferente.

Bueno, esa era mi última pregunta: si veías que eso estaba pasando con tus hijos, y ya la has respondido. ¿Hay algo más que te gustaría añadir?

Me gustaría añadir (para las familias) que criar niños bilingües, o trilingües, o políglotas en general, es una tarea difícil y requiere mucha disciplina. Puede ser duro cambiar de idioma todo el tiempo, y tienes que reprimir, por ejemplo, la palabra para “sofá” en otros tres idiomas para poder encontrar la que pertenece al idioma que estás hablando en ese momento… Pero valdrá la pena. Cuando ves la forma en que son capaces de comunicarse, es un momento de mucho orgullo. Ellos se dan cuenta de que hablar cuatro idiomas es bastante inusual, pero todo el mundo les recuerda lo afortunados que son, así que lo valoran.

Bueno, gracias. Ha sido realmente interesante escuchar la perspectiva de un español sobre vivir en el extranjero y la decisión de regresar a casa, y cómo estás incorporando intencionadamente tus experiencias en el extranjero en la forma en que crías a tus hijos.