DE LAS AMÉRICAS A PAMPLONA:

TEJENDO COMUNIDAD EN EL CORAZÓN DE LA CIUDAD

Roger comparte su viaje desde las Américas hasta el norte de España, hablando sobre los prejuicios a ambos lados del océano, las diferentes perspectivas sobre la migración y mucho más. No solo ha encontrado un hogar en Pamplona, ​​sino que también ha creado un espacio para todos mediante reuniones semanales, contribuyendo discretamente a la comunidad internacional de la ciudad. Su historia es el ejemplo perfecto de cómo las diferencias pueden convertirse en diálogo y cómo el diálogo fomenta la conexión, la amistad y la integración.


Quedamos con Roger Salazar en El Rincón del Iruña, el emblemático bar de la Plaza del Castillo, en pleno corazón de Pamplona. Nos sentamos en una mesa del piso de arriba, empezando con una charla y algo para beber, mientras el ambiente se anima con el sonido de las conversaciones de los clientes en la planta baja al anochecer.

Quizás te preguntes por qué elegimos reunirnos en este lugar… Bueno, Roger es el motor del grupo Pamplona Tandem. Inicialmente creado como un grupo para practicar inglés, este encuentro de los viernes a la noche se ha convertido con el tiempo en un referente para muchos extranjeros residentes en Pamplona, ​​así como para la gente local curiosa por conocer diferentes culturas y con ganas de practicar inglés.

Entonces Roger, ¿vienes aquí a menudo?

Ahora solo vengo los viernes. Pero antes venía mucho más a menudo, por el grupo de inglés que administro y del cual formo parte, Pamplona Tándem. Solíamos reunirnos en diferentes bares, pero este tiene un lugar especial en nuestros corazones porque aquí vivimos nuestros mejores encuentros. Mucha gente se conoció y tantas nuevas amistades como incluso nuevas relaciones comenzaron aquí.

¿Y puedes contarnos cómo empezó este grupo?

Él grupo comenzó alrededor de 2010 con la idea de integrar a personas no pamplonesas con la gente local con el inglés como idioma común. Esto también se hace en euskera con pequeños grupos que se reúnen para practicar este idioma. Entonces a la persona que inició este grupo se le ocurrió hacer lo mismo, pero en inglés. Empecé a venir a este grupo como cualquier otra persona, para socializar, para conocer gente, y me gustó mucho. A medida que pasaron los años, el grupo siguió adelante y creciendo. Y quién lo creó decidió retirarse y dedicarse a lo suyo. Así que asumí el cargo de administrador desde entonces.

Cuando me uní por primera vez, pasé una noche fantástica. Lo que me sorprendió fue que no sólo había extranjeros, sino también gente de Pamplona y de otras partes de España. En mi experiencia, los extranjeros que viven fuera suelen quedar con gente de su propio país o cultura, así que fue muy agradable ver el cambio ¿Qué crees que obtienen los extranjeros de estas reuniones? ¿Y cómo se benefician los locales?

Creo que en cualquier grupo de “intercambios” como se dice en español, lo que más disfruta la gente es la experiencia de conocer otras culturas. Es como viajar sin salir de Pamplona, ​​porque todo el mundo viene aquí. Un viernes por la noche puedes estar literalmente en Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Madrid o Valencia. Puedes visitar diferentes lugares sin salir de Pamplona, ​​porque todos convergen aquí. Creo que este es el beneficio más importante. También es una oportunidad para que los pamploneses practiquen inglés y se abran a nuevos horizontes. Pamplona es una ciudad muy tradicional; muchos prefieren simplemente pasar el rato con sus amigos. Pero creo que está cambiando poco a poco. La nueva generación, en particular, está más abierta a conocer gente de otras partes, sin prejuicios, simplemente dispuesta a aprender y compartir, lo cual es maravilloso.

¿Alguna vez has recibido comentarios que te sorprendieron sobre lo que estas reuniones significan para la gente?

Claro, he escuchado muchos comentarios sobre cómo la gente ha conocido a sus mejores amigos aquí. De hecho, me invitaron a una boda este año y la pareja se conoció aquí. Creo que para los extranjeros que vienen a Pamplona, ​​para quienes intentan adaptarse a esta ciudad, estos encuentros en inglés significan mucho. Me doy cuenta de que, al ver las cosas buenas que traen, algunos me han dicho que, al conocer nuevos amigos en este grupo, sus vidas cambiaron.

¿Cómo ves la evolución de este grupo en el futuro? ¿Sigue creciendo?

Esa es una pregunta difícil, realmente no lo sé, prefiero improvisar.

Para mí lo más importante es que tengamos una comunidad en las redes sociales para mantenernos en contacto y un lugar donde reunirnos.

Lo que me gustaría es que el grupo organicé más actividades, como “trivials” o excursiones. Ya hay algo de eso, por ejemplo, un grupo de senderismo que surgió dentro del grupo principal de inglés. En los últimos años, la gente ha comenzado a hacer sus propios grupos dentro del grupo, reuniéndose para actividades como barbacoas y deportes. Me encantaría que Pamplona Tandem fuera ese tipo de comunidad, una que siga ofreciendo más que solo reuniones en inglés.

Lo que creo que facilita mucho unirse es que las reuniones son todos los viernes, vengan o no. No hay que comprometerse. Si puedes, vienes. Si no, no. ¿Cuántas nacionalidades crees que hay aquí? 

¡Madre mía! Es como una reunión de las Naciones Unidas, no sé. Ahora mismo, sin pensarlo, diría que más de veinte.

Algo que también me gusta es que encuentras gente de todo tipo, no solo de todos los orígenes, sino también de todas las edades. Me imagino que a la gente mayor que acaba de llegar a Pamplona le costaría mucho conectar, pero aquí puedes venir y sentirte completamente a gusto. Es fantástico.

Sí.

Hablemos de ti. ¿Cómo sueles responder cuando te preguntan de dónde eres?

Bueno, depende de la persona. Cuando conozco a alguien por primera vez, tengo que explicarle mi historia. Nací en Lima, Perú, pero también viví un tiempo en Estados Unidos. Viví entre Perú y Estados Unidos hasta los 16 años. Luego mis padres se separaron y decidí quedarme con mi madre porque me llevo mejor con ella. Pero ese contacto con la cultura estadounidense me ayudó a aprender inglés con fluidez. 

Y ¿Cómo llegaste aquí a Pamplona?

Mi madre encontró trabajo aquí y decidió venir. Era adolescente entonces y tuve la opción de quedarme en Estados Unidos con mi padre, venir aquí con mi madre o regresar a Perú. Al final decidí venir a España con mi madre.

¿Y tu madre todavía está aquí?

Sí, de hecho vivimos en el mismo apartamento. Ella ha sido mi principal apoyo; gracias a ella puedo hacer todo esto. De lo contrario, mi vida habría sido completamente diferente. Soy hijo único y ella es madre soltera, así que tenemos una relación estrecha. Junto con mi tía y mi abuela, que falleció en 2020, me criaron. Son los tres pilares de mi vida.

Entonces, ¿de dónde dirías que eres?

Diría que soy de Perú. Nunca lo niego ni intento cambiar mi nacionalidad. Legalmente hablando, yo soy peruano y español. Tengo doble nacionalidad, pero siempre digo que soy peruano.

¿Hay momentos en los que te sientes más peruano o más español, o incluso americano desde los Estados Unidos?

Creo que soy una mezcla de cosas ahora mismo. En algunos aspectos de mi vida sigo siendo muy peruano, sobre todo en cuanto a la comida. Pero en cuanto a mi forma de pensar sobre la vida y la forma en que organizo mi trabajo, creo que tiendo a ser más europeo. Creo que aquí la gente valora el bienestar y la amistad de forma diferente. Siento que a veces, sobre todo en América, y cuando digo América me refiero a todo el continente americano.

Así es… Gracias por especificar.

Debería decir Las Américas. 

Las Américas, exactamente. 

En las Américas, la gente puede ser un poco más materialista o individualista. Eso se ve en todas partes, pero me doy cuenta de que aquí en Pamplona la gente se preocupa más por su estilo de vida que por ganar dinero y ser rica, o por el «sueño americano», si es que existe. Yo creo que aquí se le da importancia al bienestar.

¿Dirías que tu sentido de identidad ha cambiado con el tiempo?

Sí, ahora mismo es un híbrido. No tengo una sola identidad. Llegué aquí a los 22 años y ahora tengo 38. Mi mentalidad ha cambiado por completo, ya no soy el mismo. Así que cuando vuelvo a visitar a mi familia en Perú, me miran como un extranjero. Esto pasa todo el tiempo.

Y cuando estás aquí, ¿te ven también como extranjero en primer lugar?

Sí, pero depende. A veces no saben de dónde soy e intentan adivinarlo. Me han dicho que soy de todas partes.

¿Esto te resulta un poco incómodo?

No, no me molesta. No es incómodo, pero lo que sí encuentro un poco inquietante es que te ponen en un estereotipo. Por ejemplo, si eres de este país, haces esto. Como si eres de Italia y comes espaguetis todo el día.

Entonces, cuando llegaste aquí, ¿a qué ideas preconcebidas te enfrentaste sobre ser peruano o estadounidense?

Bueno, al principio tuve que enfrentarme a algunos prejuicios. Lo primero que hice al llegar a Pamplona fue estudiar en un instituto de formación profesional. Era el único sudamericano de la clase; todos los demás eran de aquí. Así que, claro, siempre me señalaban como el que no era de aquí. Y se oían comentarios de profesores y gente de mi entorno, tanto buenos como malos, pero era porque no me conocían. Pero por mucho prejuicio que hubiera, solo había dos chicas en esa clase, y terminé saliendo con una de ellas. Siempre se oye el comentario de que es muy difícil tener pareja en Pamplona... Bueno, solo puedo decir que depende de cómo seas.

Pero tengo que decir que, en general, no he tenido muchas experiencias negativas. En general, han sido positivas, aunque los estereotipos pueden ser un poco cansantes. Por ejemplo, si soy latino, debo saber bailar. Puedo bailar un poco, pero eso probablemente es porque soy percusionista, así que tengo un buen sentido del ritmo y el tempo, no porque sea peruano. Conozco peruanos que son pésimos bailarines.

Algunas personas también piensan que, al ser de cualquier país latinoamericano, provienes de un contexto complejo, que siempre estás luchando. Es parcialmente cierto, pero depende, no se puede generalizar. Creo que la gente no se da cuenta de lo enorme que es Sudamérica, Norteamérica y Centroamérica. España es...Sólo un país pequeño en comparación.

Me interesaría saber qué ideas estereotipadas, o incluso prejuicios, tenías sobre España antes de mudarte aquí.

Sinceramente, llegué aquí sin saber nada de Pamplona. Como no tenía ninguna conexión con Europa ni con España, simplemente no sabía nada.

Pero yo diría que cuando los latinoamericanos hablan de los españoles, siempre se centran en el aspecto "conquistador". Cada vez que conocen a alguien de España, dicen cosas como "viniste aquí a robarnos el oro". Creo que se trata de reconocer la parte histórica. Las tierras nunca se conquistaron de forma agradable, y no hay nada admirable en los conquistadores. Sin embargo, recuerdo a uno de mis estudiantes de español que fue a Perú como turista y respondió: "Yo no estaba en ese barco y no vine a robar nada. Estoy visitando su país porque tengo el máximo respeto por su cultura".

Hay mucha historia detrás, y es innegable que lo ocurrido fue terrible. Es importante reconocerlo con respeto por todas las personas que sufrieron a causa de ello, y luego avanzar y tender puentes a partir de ahí.

Exactamente. Lamentablemente, no hay nada que podamos hacer para borrar esa parte de la historia. Pero también debemos ser conscientes de cómo se cuenta la historia... Pamplona es en realidad una ciudad romana, fue un asentamiento militar romano, pero nunca oí a nadie en España acusar a un italiano de ser un conquistador.

¿Hay otras cosas que la gente dice sobre la migración que te resultan frustrantes?

Bueno, el mismo argumento de siempre: que todos los inmigrantes están aquí para robar empleos o que hacen esta ciudad más peligrosa. Me lo dicen en la cara, pero no sé si se dan cuenta de que yo también soy inmigrante. No estoy aquí para robarles el trabajo. Soy autónomo y trabajo por mis propios medios.

Creo que simplemente se debe a que la gente tiene una idea equivocada de la inmigración. Ser inmigrante no implica automáticamente ser un delincuente ni alguien que cause daño. Somos solo personas que salimos de nuestros países en busca de mejores oportunidades. Todos lo hemos hecho. Y creo que, sobre todo en España, la gente olvida que muchos españoles hicieron lo mismo durante la Guerra Civil. También eran inmigrantes. De hecho, en 2009, durante la recesión, algunos lugareños emigraron de aquí al Reino Unido. Recuerdo que un chico del grupo dijo: «No soy inmigrante. Voy a vivir y trabajar en el Reino Unido, pero no soy inmigrante».

Porque la palabra “inmigrante” tiene una connotación negativa…

Eso es, y para los británicos él es un inmigrante, ¿sabes?

Es una cuestión de perspectiva…

Exactamente. Creo que el término «inmigrante» se ha denigrado de alguna manera, pero al fin y al cabo, todos somos inmigrantes. Es importante hablar de ello, sobre todo ahora.

¿De dónde cree usted que vienen estas connotaciones negativas de la inmigración?

Creo que las ideas erróneas sobre la migración provienen de personas que nunca han salido de España, Pamplona o de su tierra natal. O de personas que no viajan mucho. No saben lo que es tener que dejar tu país. Y lo veo ahora en Pamplona: cada vez hay más estadounidenses que vienen a España no de visita, sino para quedarse.

¿Y de qué estadounidenses estamos hablando ahora?

Norteamericanos de EE. UU, “refugiados” estadounidenses. También buscan oportunidades aquí, un lugar donde quedarse. Hacen lo mismo que cualquier otro inmigrante.

Por supuesto. Ahora quería preguntarte sobre el idioma. A diferencia de muchos otros inmigrantes, usted no se enfrentó a la barrera del idioma al llegar aquí. Pero, ¿cuáles serían las diferencias entre el español de España y el de Perú?

Bueno, hay un poco de acento peruano. No es tan reconocible como otros acentos, pero está ahí. También usamos palabras diferentes, nombramos las cosas de forma diferente.Hay gente que se burla del acento, como: «Ah, tú dijiste esto y lo decimos así». Pero ¿a quién le importa? A mí no. Mientras entiendas lo que digo, ya está. Así que, a pesar de que hablamos del mismo idioma, siento que hablo una variante diferente del español. Por eso, cuando hablo español de España, uso palabras diferentes a las que usaría si hablara español de Perú. Después de todo este tiempo, he aprendido muchas expresiones de aquí.

Así que cuando hablas con tus amigos o familiares en Perú, hablas...

Una mezcla de cosas. Pero eso es porque no he estado allí durante un tiempo. Si me quedaba allí el tiempo suficiente, probablemente recuperaría esas palabras.

Entonces, como el idioma no fue un gran desafío, ¿cuáles fueron los principales desafíos para adaptarse a la vida aquí?

Diría que integrarse en esta sociedad. Pamplona es una ciudad muy tradicional, apegada a sus raíces. Todo gira en torno a San Fermín y las diferentes festividades que se celebran en los distintos pueblos y ciudades. Esa fue la parte más difícil para mí, porque soy urbanita. Y aunque no extraño vivir en una gran ciudad, siento que ha cambiado mi mentalidad. Creo que venir de un pueblo pequeño te da una perspectiva diferente de la vida.

¿Cómo crees que ha cambiado Pamplona en los últimos 15 años?

Está cambiando poco a poco. Se lo digo a todos los que vienen a Pamplona: Navarra y el País Vasco tienen esta peculiaridad, el cambio es lento, lentísimo, digamos un milímetro al año. Pamplona, ​​comparada con otras ciudades europeas, es aún un bebé.

Estoy de acuerdo, creo que Pamplona sigue siendo bastante auténtica. Salvo la semana de San Fermín, claro, no hay mucho turismo excepto el que llega por el Camino de Santiago. Me gusta mucho que no esté contaminada por todas esas cadenas de tiendas que te hacen sentir como si estuvieras en cualquier ciudad del mundo. Aquí, sabes que estás en Pamplona.

Definitivamente, no creo que eso vaya a cambiar, al menos no por ahora. Respeto muchísimo la cultura de Pamplona y no me interesa cambiarla. En todo caso, me interesa unirme a ella y disfrutarla, formar parte de ella. Quizás por mi propia humanidad, estoy añadiendo algo de variedad, pero no quisiera cambiar ni cancelar nada. Pamplona nunca será como Nueva York, Roma o incluso Barcelona. Si así fuera no viviría aquí, sólo estaría de visita.

¿Qué es lo más “Pamplonés” que tienes tú?

Lo que voy a decir lo quiero en mayúsculas en el blog.

Bueno, hagámoslo.

Lo primero que diría es AMISTAD REAL. Es muy difícil hacer amigos aquí, pero una vez que lo haces, eso es verdadera amistad, verdadero apoyo. Por otro lado, lo más importante que he aprendido aquí, viniendo de un origen sudamericano y estadounidense, es el respeto por las mujeres. Creo que en América del Norte, Central y del Sur, las mujeres no son tan respetadas como deberían. Había una especie de actitud machista, donde era normal cosificar a las mujeres. Eso cambió inmediatamente cuando empecé no solo a conocer gente de aquí, sino también a salir con gente. Mi primera novia de Pamplona me dio una lección muy importante. No soy una persona perfecta, pero intento tratar a todos por igual, sin ese sentimiento de superioridad que creo que aún se puede encontrar en algunas culturas.

¿Qué significa para ti sentirte en casa?

Considero Pamplona mi hogar. No he estado en Perú en casi ocho años. Cuando voy allí, también me siento como en casa, pero no tanto como aquí. Así que estoy un poco dividido en ese sentido. Para mí, volver a Perú significa volver a lo que recuerdo de mi infancia y adolescencia. Pero para mí, mi hogar ahora mismo es Pamplona. Pero claro, como inmigrante, creo que nuestras vidas pueden cambiar rápidamente, así que ¿quién sabe qué nos depara el futuro?

¿Crees que estas reuniones de los viernes nos ayudan a sentirnos más en casa aquí?

Sí, claro. Probablemente hayas oído esta palabra en español: «cuadrilla», un grupo de amigos. Aunque no quiero que el grupo inglés sea una cuadrilla, se siente como tal, pero más abierto. Así que sí, creo que ayuda a la gente a sentirse parte de algo, sin duda. Alguien del grupo dijo una vez: «Estoy en Pamplona Tandem, soy un Tandemer». ¡Acuñaron un término nuevo, me gusta!

Me encanta que cuando alguien viene por primera vez y mira a su alrededor, tratando de encontrar al grupo, siempre hay alguien más que se da cuenta de eso y lo invita a sentarse.

Algunos viernes por la noche, este bar está tan lleno que es muy difícil distinguir quién es del grupo inglés y quién no. Hay gente que acaba conociendo a alguien que no es del grupo, que casualmente habla inglés, como los turistas. De hecho, eso pasa constantemente. Digamos que, en cierto modo, somos una cuadrilla enorme y tenemos nuestra propia casita en el árbol, que es este bar.

¿Hay algo más que te gustaría añadir que sería importante tanto para los recién llegados a Pamplona como para los que para “Pamploneses” qué podría ayudar a que las personas se sientan cómodas en un lugar nuevo?

El objetivo principal de Pamplona Tándem es practicar inglés. La parte social es, digamos, un beneficio, una ventaja. Y algo que todos deben entender es que la única manera de mejorar es hablando el idioma, no solo estudiándolo. Lo importante es buscar oportunidades para hablar y comunicarse, independientemente de los errores que cometas, no importa, es la mejor manera de practicar. Creo que esa es una mentalidad que mucha gente, no solo en Pamplona, ​​sino en España en general, necesita cambiar. La forma de aprender inglés aquí es un poco anticuada porque se centra principalmente en la gramática. La comunicación se ha dejado de lado, porque todo gira en torno a obtener un certificado o un mejor trabajo. ¿Qué tal si simplemente hablamos con alguien sobre el día en vez del sobre el cambio climático o las inversiones?

Definitivamente, me gusta esa perspectiva. Dicho esto, es hora de concluir. Gracias por esta conversación; ha sido muy agradable.

¿Tienes suficiente material?

Muchísimo, estoy muy contenta, ha sido muy interesante.

Me alegra ver que vosotras también lo estéis pasando bien en el grupo.

Claro, para mí tiene un valor enorme. No vengo aquí por el inglés, sino por la conexión y el intercambio cultural. Y me encanta que haya gente local; probablemente también encuentren aquí un pequeño hogar.

Bueno, todos nos sentimos cómodos en este grupo, por eso sigo haciéndolo.